Por inmersión

La inmersión es el método de limpieza más versátil, particularmente se utiliza para la limpieza de piezas con formas irregulares, configuraciones cilíndricas y tubulares o cajas que no se puedan limpiar adecuadamente utilizando sistemas de aspersión. Las formas de aplicación de éste método pueden variar desde la inmersión manual de una pieza, agitación de una cesta conteniendo varias piezas en una cuba de inmersión a temperatura ambiente, hasta instalaciones altamente automatizadas operando a temperaturas elevadas con agitación controlada.

Los tipos de limpiadores utilizados en estos sistemas suelen tener una composición química similar a los utilizados en los sistemas de aspersión, pero a concentraciones más altas debido a su falta de penetración. La eficiencia en la limpieza por inmersión depende en buena medida de que las piezas estén situadas correctamente en las cestas o soportes, de manera que se eviten bolsas de aire o superposición de las mismas.

A medida que el agente de limpieza actúa sobre las piezas, las corrientes de convección (ya sea por calentamiento, ya sea por agitación mecánica) contribuyen a que la suciedad pierda adherencia de la superficie metálica y sea eliminada de ésta. La agitación de las piezas mejora en gran medida la eficiencia de la limpieza.

Existe una variedad de métodos para aplicar la limpieza por aspersión:
– El uso de tambores para la inmersión de las piezas es frecuente cuando hay que limpiar grandes cantidades de piezas de reducido tamaño. Estos tambores se introducen en la solución de limpieza al tiempo que rotan sobre sí mismos agitando las piezas en su interior. En algunas ocasiones, se añaden medios abrasivos como por ejemplo piedras a la carga del tambor para incrementar la acción limpiadora. Estos medios abrasivos pueden representar las dos terceras partes de la carga total del tambor.
– Inmersión en continuo: las piezas, transportadas por una cadena transportadora, pasan continuamente a través del baño de inmersión generando una corriente en la solución de limpieza que contribuye a mejorar la acción del agente de limpieza.
– Contacto mecánico: cuando el agente limpiador es aplicado con fuerzas externas, tales como cepillos o escobillas.
– Agitación mecánica: cuando se hace circular el agente limpiador utilizando bombas, mezcladores mecánicos u ondas de ultrasonido. Además de incrementar la efectividad de la limpieza, una ventaja adicional de este tipo de aplicación es que la turbulencia creada evita que se forme una capa oleosa en la superficie del baño, evitando así que las piezas puedan ensuciarse cuando se sacan del baño de inmersión.

La agitación a alta presión es adecuada para piezas con orificios profundos y ciegos así como para caños, conductos, tubos o manojos de caños y tubos de pequeño diámetro. Existe un amplio abanico de agentes de limpieza que se pueden utilizar para llevar a cabo este tipo de proceso.

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